La historia de Olena Fedchenko

La historia de Olena Fedchenko

Olena Fedchenko, 27 años, refugiada ucraniana. Profesora de baile en la asociación Abrazo Cultural desde 2017.

Olena, cuyo el nombre significa amistad y amabilidad en ruso, se instaló en España para construir una nueva vida con más oportunidades. Ahora, a sus 27 años, es recepcionista en un centro comercial de Barcelona. Ella tiene un Máster de Finanzas y Créditos en Ucrania, y lleva tres años sus papeles en España para poder trabajar en su sector: “Me gustaría trabajar en el mundo hostelero y crecer hasta jefe de departamento financiero o incluso tener mi propio hotel”.

Llegó a España a sus 23 años sin saber ni una palabra del idioma, solo hablaba inglés. “Aprendí gracias a la televisión, la gente y las clases de español. Me causó mucho estrés durante los primeros cuatro meses, pero después de un año, sabía hablar y escribir”. En este momento, realizó varios trabajos como niñera y en la atención al cliente. Actualmente, es recepcionista y toma cursos de contabilidad para mejorar su vocabulario en español.

Le apasiona bailar desde pequeña y le encanta escuchar la música: “Miro el baile en la tele y en los espectáculos, participo de eventos de baile en la playa, y de clases gratuitas en Facebook. Mi música preferida es Deep House, una música electrónica suave del Dj Mataya, que viene de mi país”.

Ucrania, su país natal

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Desde pequeña, a los 10 años, Olena soñaba con su independencia, libertad y era ya ambiciosa. A los 15 años, empezó a vivir sola y a trabajar. En efecto, sus padres no querían que se quedara con ellos porque no había seguido la profesión que ellos querían. A los 22 años, se graduó en la universidad: “No pido ayuda, estoy orgullosa por poder mostrar a mis padres que soy fuerte. Tengo un hermano muy diferente a mí, que sigue las reglas y lo que se espera de él. Me gustaría conquistar más cosas, aumentar mi nivel de vida, crecer mentalmente y luchar contra los prejuicios. En Ucrania, hay mucha corrupción, todo se vende como un diploma o incluso el amor. Si tienes dinero, puedes tener lo que quieras. Necesitas contactos para trabajar en lo que quieres. No me gusta eso.”

La manera de vivir tradicional, en donde las mujeres dependen de sus maridos y se quedan en casa cuidando de los niños, “es un modelo que conviene a las mujeres de Ucrania”. Hoy en día, ella vive lejos de su familia y mantiene un buen contacto con ellos. La visitaron en Barcelona y estuvieron en la ciudad durante cuarenta días. Les gustó y pudieron aceptar su vida.

Sus pasos de baile de Ucrania hasta España

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Durante la guerra, las mujeres usaban el baile como una manera de expresar su felicidad, como lo explica Olena. Después bailaban por la vuelta de sus maridos. “Las mujeres muestran su fuerza por haberles esperado y haber vivido solas; muestran su alegría de verlos y recibirlos en casa”. Además la gente disfruta de los bailes tradicionales durante las fiestas. Los hombres bailan menos ya que son más serios e introvertidos.

Existen diferentes nombres de bailes ucranianos como Jorovody, Hopak o Nevada, pero lo que cambia realmente es la música, no los movimientos. “Los bailes tradicionales son siempre en grupo, es la fuerza de la cultura y representa la unión de la nación”.

A partir de los 4 años, Olena empezó a bailar aunque su familia no lo hacía: “Siempre bailé, soñé con una carrera de bailarina, pero cuesta mucho más que un máster y es difícil ganarse la vida. La gente no te mira de manera seria. Mis padres no querían y me pidieron de hacerlo como un hobby. Me acuerdo durante una fiesta organizada por la escuela donde estudiaba, una profesora de baile me vió y habló con mis padres. Así, a los 5 años, empecé las clases de bailes deportivos, es hip hop con música internacional. Participé de presentaciones y competencias. Mi profesora me enseñó a seguir adelante, ser competitiva y nunca parar. Me dió mucha confianza. A los 14 años, aprendí el baile de salón como Chacha y Quick Step. Hasta que mi compañero de baile se rompió la pierna esquiando, y no encontré otro. Durante un año, fuí profesora de baile, intenté montar un grupo de alumnos/as, pero me faltó el dinero para reunir la gente y comprar la ropa adecuada. El baile es como otro idioma para mí. Me permite trasmitir un mensaje y mi estado de ánimo y dar alegría a los demás. Es una necesidad de mover mi cuerpo y mi alma me lo pide”.

En su llegada a Barcelona, Olena facilitó su integración pasando por el programa de la CEAR [Comisión Española de Ayuda al Refugiado] donde conoció Abrazo Cultural y empezó a ser profesora de baile en la asociación. En las clases de baile ucraniano, Olena quiere trasmitir la tradición de Ucrania y sus valores de “estamos juntos y somos abiertos”. Después de una clase de dos horas, revela que sus alumnos/as salen contentos y cansados, ya que saltan y se mueven mucho. ¡Únete a la clase!

Y a ti, ¿cuál es el baile que te gusta? Comparte con nosotros en los comentarios 🙂

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Autora: Christèle Cruzel

Estudiante en Máster de Periodismo de Viajes en Barcelona y blogger en Testimonios de Barcelona y Revista RGB, esta francesa se apasiona por el baile, el arte y la fotografía.

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