Las dimensiones culturales: los efectos de la cultura en nuestros comportamientos

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Las dimensiones culturales: los efectos de la cultura en nuestros comportamientos

Uno de los mayores retos que ha traído la globalización ha sido el encuentro de culturas. No cabe duda, de que el mundo es un lugar muy variado y diferente, tanto en su naturaleza como sus habitantes. En esos encuentros de culturas, por supuesto, no hacen falta los choques de diferentes niveles que se dan día a día por medio de diferentes medios. Gracias a la situación actual, la virtualidad ha sido nuestra mejor aliada para casi todas nuestras tareas diarias, pero hay que recordar esos tiempos (que parecen tan lejanos) en los que los encuentros cara a cara se daban. Por supuesto, tenemos un montón de momentos en los que el encuentro entre culturas se puede generar y, en todas estas situaciones, estoy segura, que hay al menos una vez en la que no hemos sabido con seguridad como actuar.

Ahora, en situaciones mucho más serias como en un salón de clases o en una reunión de negocios, también podemos presenciar este tipo de encuentros y dudas. Los mayores choques culturales en las empresas y negocios se dan por la comunicación con personas de todo el mundo por medios digitales, como mail, teléfono y videollamadas.

Cuando uno vive y trabaja (o estudia) en otro país, se aprende mucho por el contexto en el que se desenvuelve uno a diario en la cultura local: se decodifica la comunicación para adaptarse a este nuevo entorno. Pero cuando el intercambio se da mediante mails o llamadas, es mucho más fácil que se pierda ese aprendizaje de la cultura y haya un impacto en la comunicación.

Por ejemplo, en India hacen un half shake, half nod de cabeza, que tiene un significado positivo en ese país, pero que para los occidentales se asocia con algo negativo. Si se vive allí, se dará uno cuenta rápidamente de esta costumbre cultural, ya sea en las calles, o al relacionarte con amigos y vecinos. Pero en una videollamada a distancia no hay como saberlo y se podría pensar que la presentación no es de su agrado.

Entender cómo la cultura influencia en el comportamiento no es ignorar las diferencias individuales y la personalidad de cada persona, sino es complementar estos aspectos. No se puede analizar uno sin el otro, los dos son esenciales.

Si se asume que las diferencias que se encuentran en el comportamiento de otra persona son simplemente su personalidad, no se logrará establecer una relación con esa persona. Por otro lado, si se entiende que la cultura afecta la manera de actuar de las personas, uno podría adaptarse a varias personas de diferentes culturas.

Cada persona es diferente. No se trata de crear estereotipos basados en sus países de procedencia, sino de entender la cultura de otro país para saber como comunicarse de manera más efectiva. La cultura impacta nuestras percepciones (lo que vemos), nuestra cognición (lo que pensamos) y nuestras acciones (lo que hacemos).

Pasando a un poco de teoría cultural, encontramos que el relativismo cultural es un concepto esencial para entender la gestión de la interculturalidad (si no saben qué es la interculturalidad pueden pasarse por este post). Cuando decimos que una cultura es mayormente directa en su manera de comunicar o de dar feedback, lo decimos en comparación a otra cultura. Por ejemplo, para los ingleses, los franceses no son organizados o planificados, y para los indios los franceses son demasiados organizados y planificados.

Lo importante es como una cultura se comporta con relación a otra.

La cultura es un tema sensible, a la mayoría de nosotros no nos gusta que hablen mal de nuestra cultura o de nuestro país, y solemos ver más aspectos positivos en nuestra cultura que en otras, con un sentimiento de que lo hacemos mejor a nuestra manera.

La escritora Erin Meyer tiene una herramienta que está basada en una serie de entrevistas y encuestas, que permite entender realmente los comportamientos y acciones, y no los juicios o discursos. Para poder hacernos una idea de las limitaciones que las culturas poseen, precisamente, al ser un tema tan controversial, Meyer, nos brinda dos ejemplos:

Un pez que no sabía que era el agua
Estamos tan metidos en nuestra cultura que no sabemos qué significa o como es hasta que salimos de ella: un pez fuera del agua = personas fuera de su entorno común, como viajar a un país desconocido.

Tenemos dos ojos y dos oídos, pero solo una boca
Las personas deberíamos observar más, escuchar más, y hablar menos. Prepararnos antes de hablar con alguien de otro país y escuchar mucho antes de hablar o de actuar.

Comunicación intercultural

En Estados Unidos, como en otras culturas anglosajonas, somos enseñados a comunicarnos lo más literal y explícito posible. La claridad y que el mensaje se entienda es responsabilidad del emisor. En cambio, en culturas orientales/asiáticas como lo son India, China, Japón e Indonesia, la comunicación es implícita y es el receptor el que debe leer entrelíneas el mensaje. Lo mismo pasa en culturas africanas y, en menos nivel, en culturas latinas como España, Italia y Portugal, y Brasil, México y Argentina.

Comunicación de alto y bajo contexto

Culturas de bajo contexto como EUA, Alemania e Inglaterra, asumen que la comunicación debe ser basada en que hay un bajo nivel de información implícita, por eso es necesario ser muy claro y explicito en los mensajes. Es una comunicación más literal, si se dice que el restaurante está en la esquina, por ejemplo, es porque está justo en la esquina, literalmente en la esquina. Estas culturas asumen que el otro no tiene información suficiente para entender mensajes implícitos. En culturas de alto contexto como Irán, India, Japón esto es al contrario, asumen que el otro ya tiene contexto implícito suficiente y, por eso, la comunicación no tiene que ser literal, ni tan explicita. Incluso puede llegar a ser mal educado explicar tanto las cosas.

Por ejemplo, si ellos te dicen que el restaurante está en la esquina es algo aproximado, se sabe implícita e inconscientemente, que no está justo en la esquina, si no que está cerca. La lengua y el idioma también siguen esa lógica. El inglés tiene muchas más palabras que el francés, que es una cultura con más alto contexto. Es decir, en inglés se necesitan muchas palabras para explicar todo, en francés, una misma palabra puede significar muchas cosas diferentes y depende del receptor interpretar el mensaje según el contexto.

En hindú, por ejemplo, se usa la misma palabra para decir ayer y mañana. Para saber cuál significado que se está usando, se tiene que poner atención a todo el contexto, a la frase y a la historia completa.

En comunicaciones de alto contexto como el español y el portugués, muchos mensajes son sobreentendidos, están implícitos: no se dicen, pero se entienden. En estas culturas, cuando se quiere decir algo explícito se suele enfatizar de alguna manera diciendo, literalmente, por ejemplo.

Países de origen latino como Francia, España, Italia y los países de Latinoamérica, están en el medio, tendiendo al alto contexto. Entre ellos, Brasil es el que tiene más bajo contexto, es decir, la comunicación más explícita, precisa y directa.

La historia de los países tiene mucho impacto en su estilo de comunicación.

Japón, por ejemplo, es una isla con muchísimos años de historia y con una cultura basada en las relaciones. Su población tiene un montón de historia compartida que permite un alto contexto previo.

En cambio, Estados Unidos tiene muchos menos años de vida. Fue una colonia y durante toda su historia, ha recibido muchos inmigrantes de diferentes culturas, lo que dificulta tener una historia común compartida y se hace necesario comunicar asumiendo el bajo contexto, pues no se sabe de dónde viene el otro.

Lo mismo pasa en Brasil, que es un país con mucha diversidad: indígenas, europeos, asiáticos y africanos. Por eso está más para el lado del bajo contexto que del alto, aunque sea similar a los países de origen latino que son más de alto contexto. España, Francia e Italia, por ejemplo, tienen mucha más historia compartida que Brasil que tiene solo 500 años de existencia.

Todo es relativo y depende del contexto.

Un inglés es considerado una persona más de alto contexto en comparación con los americanos, pero es de bajo contexto si comparamos con los españoles o los italianos.

Yo [Helena], por ejemplo, como brasileña viviendo en España, me siento mucho más de bajo contexto: necesito que la información sea clara y precisa.

Tengo que hacer un resumen y reforzar los próximos pasos al final de cada reunión. Repito muchas veces lo mismo. Si alguien me pide algo yo contesto, aunque sea para decir que lo mirare el día X.

En España muchas veces pasan días sin que te digan nada y luego te dicen que ya está hecho. Al final de la reunión no quieren repasar los puntos y asumen que todos ya saben qué hacer.

¿Qué determina un buen comunicador?

Depende de donde se haya nacido y de que estilo de comunicación se tiene.

Si eres de bajo contexto (Estados Unidos, por ejemplo), un buen comunicador es alguien que trasmite los mensajes de manera clara, precisa y directa. Quien habla entre líneas pasa como alguien poco fiable o incluso como mentiroso.

Ya si eres de Japón, un buen comunicador es alguien que pasa el mensaje necesario, que no da vueltas y no dice cosas obvias. Quien habla explícito para estas culturas puede ser ofensivo, puede parecer que se les trata como tontos o niños, como si no fueran capaces de leer los mensajes implícitos.

Consejos para comunicarnos mejor

Ser flexible y adaptarse. No asumir nada y escuchar mucho, observar y realmente buscar entender el otro. Para comunicarse con culturas de alto contexto, el consejo es preguntar: lo que no quede claro cuestionarlo directamente, verificar que el mensaje se entiende en las dos direcciones. También, intentar escuchar más y saber que no es necesario que se repita la información varias veces.

Para lidiar con culturas de bajo contexto, la clave es ser lo más claro y preciso posible. Decir incluso las cosas que parecen obvias. No quedará uno como un tonto, sino como una persona que se comunica bien. Cuando hacen preguntas se espera que uno conteste todos los puntos con el máximo detalle posible.

Ahora, los principales problemas de comunicación surgen entre dos culturas de alto contexto, pues no se hablan de manera clara e interpretan entre líneas según sus propias culturas.

Para equipos multiculturales la clave es siempre priorizar el bajo contexto. Con personas de diferentes países, hay que enfocar en la comunicación clara, precisa y directa. Verificar el entendimiento, preguntar, aclarar y hacer resúmenes al final.

En una empresa, lo más importante es la cultura corporativa. Si se determina que en esta empresa se explica todo claramente, se hacen preguntas y se chequea el entendimiento en actas/resúmenes, pues eso es lo que habrá que seguir por encima de las culturas individuales de los empleados. La cultura corporativa determina el estilo de comunicación de una empresa.

Cuanto más bajo contexto sea la cultura más existe la necesidad de poner por escrito todo. Actas, un mail recapitulando las tareas o próximos pasos, acuerdos firmados, etcétera. Para culturas de alto contexto, los acuerdos verbales son todavía más comunes y valiosos: pedir para una persona de alto contexto enviar por escrito lo acordado puede sonar ofensivo y señal de que no se tiene confianza. Para solucionar esto es bueno siempre explicar las razones. Es decir, explicar que se es de otro país y por eso es importante tener todo por escrito, pero que existe la confianza en el trabajo del equipo.


Autoras:

Helena Moço Lopes

Directora y fundadora de Abrazo Cultural. Helena es emprendedora social, periodista de formación y apasionada por conocer culturas y contar historias de vida. Es brasileña y vive en Barcelona desde el 2015.

Angélica Contreras

Angélica es profesional en Creación Literaria. Tiene gran interés en construir tejido social a través del arte en su país de origen, Colombia. Ha sido promotora de escritura, lectura y arte desde el 2015. Es presidenta del colectivo cultural Lectores Bogotá.

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