Estereotipos y prejuicios

Estereotipos y prejuicios

Estereotipos y prejuicios

¿Hay una diferencia?

El diccionario define el prejuicio como “un juicio sobre alguien o algo, que se forma de antemano según ciertos criterios personales y que dirige, en el bien o en el mal, las disposiciones de la mente hacia esa persona o esa cosa”. Se trata, pues, de un juicio prematuro, que se instala en el proceso cognitivo de una persona y hace que las personas o las cosas, miren a las cosas o a las personas bajo una luz que puede ser favorable o desfavorable. Estos prejuicios son entonces a menudo impuestos por el entorno de origen, el tiempo o la educación.

Ahora, la definición de estereotipo está influenciada por lo anterior. Se trata de una “imagen o idea aceptada comúnmente por un grupo o sociedad con carácter inmutable”.

La creación de estereotipos es un proceso normal y universal que está relacionado con el funcionamiento cognitivo del ser humano. Este último debe organizar y seleccionar la información recibida y simplificarla. Luego crea categorías que le permiten superar lo desconocido, lo cual es una fuente de inseguridad en particular.

Los exiliados son entonces víctimas de una generalización. Todas las personas que vienen de otros lugares se llaman “migrantes”.  Sin embargo, hay muchas diferencias dentro de este grupo de personas. Es necesario diferenciar entre un trabajador inmigrante que llega a un país por razones económicas, un refugiado político y un solicitante de asilo, pero también entre los que esperan volver un día a su país y los que, por el contrario, desean construir una vida en el país de acogida. El proceso de integración de estas personas en el país de acogida es entonces totalmente diferente según las razones de la migración.

Además, el inmigrante suele definirse por su país de origen y la mayoría de las veces no se hace distinción entre los de origen rural y los de una metrópoli, y los que han estudiado y los que no.

Por consiguiente, los prejuicios y estereotipos contra los migrantes son numerosos y, a menudo, maliciosos. Pueden referirse por una parte, a poblaciones desarraigadas en general o a comunidades particulares que proceden de países concretos, practican religiones concretas o pertenecen a pueblos concretos.

Los estereotipos se construyen a lo largo del tiempo sobre la base de conocimientos más o menos precisos, pero también sobre la base de experiencias específicas o superficiales. Estos estereotipos se transmiten entonces a menudo en la sociedad a través de los medios de comunicación. Estos medios de comunicación no crean por sí mismos los estereotipos, sino que participan en su difusión y en el proceso de creación de estereotipos.

Para comprender el fenómeno de los estereotipos es importante, en primer lugar, definir bien el término “cultura” y distinguir entre el término “cultura” en el sentido antropológico, que tiene en cuenta los modos de vida, las tradiciones, los sistemas de representación, las creencias, los símbolos que caracterizan a un pueblo determinado, a un grupo determinado, y la “cultura civilizatoria”, que integra sobre todo la producción arquitectónica, artística, literaria, filosófica, moral, etc. que una nación ha creado a lo largo del tiempo.  El inmigrante es entonces a menudo definido sin tener en cuenta su clase social, la etnia a la que pertenece, su religión…

Preiswerk define cuatro niveles de cultivo. La cultura nacional, que es por lo tanto la cultura como civilización. La cultura regional que tiene en cuenta las características geográficas, climáticas, de asentamiento, de estilo de vida y de tradición. La microcultura, que es el mismo pueblo que existe o en el mismo territorio o que puede estar dispersa en varios (como los catalanes, los vascos, los bereberes…). Y por último, la macrocultura, que abarca los tres niveles de la cultura y que en primer lugar se refiere a la religión como un conjunto de dogmas y principios relativos a la relación del hombre con su prójimo.

Según una encuesta[1] que realizamos, la mayoría de la gente asocia a los refugiados con conceptos negativos de debilidad, dependencia, pasividad, tristeza y pobreza. También sabemos que esta imagen negativa se construye en gran medida por la comunicación que tiene lugar en los medios de comunicación. Sólo hay que buscar noticias sobre los refugiados y darse cuenta de que todo es negativo y utilizar fotografías que muestran el dolor y el sufrimiento. Estos conceptos pueden ser reales en muchos casos, pero son sólo una versión de estas personas. Los refugiados y los inmigrantes, así como todas las personas, tienen talentos y conocimientos únicos y valiosos. Como dice muy acertadamente el autor Chimamanda Ngozi Adichie: “El problema de los estereotipos no es que no sean verdaderos, sino que son incompletos”.

Los estereotipos y prejuicios son comunes a todos los individuos, esto puede explicarse por la falta de conocimiento o por la forma en que los medios de comunicación o las personas que los rodean hablan de un grupo de personas, sin embargo, se vuelven problemáticos tan pronto como se convierten en una fuente de discriminación. La discriminación se define por el hecho de que una persona se encuentra en desventaja a causa de su origen, sexo, edad, orientación sexual, convicciones religiosas, políticas o filosóficas. Por lo tanto, puede decirse que el estereotipo es la idea que se tiene de un individuo, el prejuicio es el juicio y la discriminación es la acción misma que se toma contra el individuo. En Europa, la discriminación es punible en virtud del derecho penal, aunque a menudo es difícil de percibir.

Es por esto por lo que en Abrazo Cultural nos hemos encargado de generar espacios interculturales en los cuales varias culturas, independientemente de las que sean, puedan interactuar en diferentes espacios como la cocina, la historia, el cine, entre otros espacios de esparcimiento y aprendizaje, en los cuales puedan conocer, entender y respetar las diferencias entre cada uno de los involucrados, derribando prejuicios y estereotipos previos de cada cultura.

Entendemos perfectamente el daño que los estereotipos y prejuicios pueden hacer en cualquier aspecto de la vida de una persona, es por esto por lo que tener un espacio de aprendizaje es importante para poder generar una interacción lo más equitativa posible. El diálogo nunca ha sido algo fácil, mucho menos teniendo en cuenta las diferencias fundamentales en cada cultura: son montones. Por razones como esta, además de los estereotipos y prejuicios preconcebidos ya sea por la familia, la educación, los medios de comunicación o cualquier otro medio es un puente directo a los conflictos que, como todos sabemos, pueden escalar de forma rápida y peligrosa.

La educación es un paso muy importante a seguir si queremos erradicar poco a poco estas ideas preconcebidas que podemos tener acerca de alguien o algo. No solo entender nuestras diferencias sino también respetarlas es el primer paso para una convivencia pacífica y fructífera para todos.


[1] Encuesta Abrazo Cultural, “Personas refugiadas: estereotipos y estigmas”, 2019


Autoras:

Sarah Boissy

Sarah es estudiante de Master en Comunicación Humanitaria en Francia. Se interesó por el campo social y cultural después de varios meses de voluntariado en la asociación Pour un Sourire d’Enfant en Camboya y tras realizar prácticas en la asociación cultural Ya.R en Francia. Durante esta última pasantía le llamó la atención, principalmente, el acceso a la cultura de los refugiados. Sarah es una gran amante de la cocina y de los descubrimientos culturales.

Angélica Contreras

Angélica es profesional en Creación Literaria. Se interesó por la escritura y la lectura desde pequeña sin saber que iba a ser su vocación. Tiene gran interés en construir tejido social a través del arte en su país de origen, Colombia. Ha sido promotora de escritura, lectura y arte desde el 2015. Es presidenta del colectivo cultural Lectores Bogotá. Ama los gatos y el café.

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