Algunas celebraciones del mundo

por | Dic 23, 2020

Un fin de año lleno de tradiciones

Diciembre es un mes lleno de celebraciones, mucha comida y ambiente familiar. Por supuesto, una de las festividades más conocidas en este lado del planeta es la Navidad: la celebración del nacimiento de Jesús en Belén hace ya tantos años. Esta época está marcada por una serie de rituales en los cuales el compartir con familia y amigos es algo casi que de todos los días.

Pero esta no es la única celebración que este mes trae consigo, a pesar de que la Navidad es una de la más conocidas también tenemos el Shab-e, Dong Zhi, Yalda, Hanukkah, El día de San Nicolas, El día de las velitas, Yule, en fin. No solo son festividades de otras religiones y/o culturas, sino las apropiaciones culturales que han surgido de la Navidad.

Aquí te contamos más sobre algunas de ellas:

SHAB-E YALDA

Esta es una festividad iraní que se celebra todos los 21 de diciembre de cada año. Este es el día más largo y oscuro del año, el solsticio de invierno. Shab-e Yalda se puede traducir como “noche de nacimiento”. Aquí las familias se reúnen en casa de los mayores de la familia para celebrar, comer, compartir una noche juntos y ¡leer poesía! También, hay frutas que no pueden faltar en la mesa, como las granadas que traen amor y fertilidad, y las nueces que nos protegen contra todo mal.

DONG ZHI

Dong Zhi o “llega el invierno” es una festividad china en la cual se celebra el solsticio de invierno. Este país tiene una tradición agricultural muy antigua, además de ser algo arraigado a sus raíces, así que fenómenos como los cambios de estaciones son significativos en su cultura. No es una celebración oficial, pero según la creencia popular, este día todos nos volvemos un año mayores, además de que antiguamente, en este mismo día, se celebraba la llegada del año nuevo. Es una celebración en la que las familias se reúnen para recibir el invierno, con dumplings si se vive en la parte norte del país, o con tanguyan (bolitas de arroz dulce) si se vive en el sur.

HANUKKAH (JANUCÁ)

Esta celebración es conocida como la fiesta de las luces y es una tradición de la religión judía. Comienza el día 25 del mes de Kislev (este es el tercer mes del calendario hebreo moderno) y dura ocho días. Este mes, en el calendario gregoriano que es al que estamos acostumbrados, cae en noviembre o diciembre. Esta festividad conmemora la derrota de los helenos (griegos) y la recuperación de la independencia judía a los cuales habían prohibido practicar su fe y violar las creencias de esta.
La tradición judía habla de cuando los vencedores entraron al Templo de Jerusalén y vieron que estaba en ruinas y completamente profanado. El 25 de Kislev este templo fue reinaugurado y cuando llegó el momento de encender la menorá (el candelabro de siete brazos de la cultura hebrea, uno de los objetos rituales más importantes de esta religión) no encontraron nada salvo una vasija de aceite. Decidieron encender esa vasija y esta ardió por ocho días completos.

Es de esta tradición que se dio origen a la principal costumbre de esta festividad: encender progresivamente un menorá de nueve brazos (januquiá), un brazo por cada uno de los días del milagro, y uno más para la vela shamash, que es la vela con la que se enciende el resto.

Aquí, como en las festividades anteriores, la familia reunida es uno de los protagonistas. Cuando están todos juntos se cantan bendiciones y se encienden las velas del januquiá. Esto se realiza al anochecer. También hay comida abundante e intercambio de regalos.

YULE

Esta es una fiesta tradicional de los pueblos nórdicos, es también conocida como la navidad de los vikingos. Originalmente esta festividad nación en una Escandinavia previa al cristianismo, en dónde el ciclo de la naturaleza era celebrado con carácter religioso. El 21 de diciembre conmemora el solsticio de invierno, es decir la llegada del invierno en donde los días son más cortos y oscuros, en donde hasta el sol tomaba un descanso. Es por eso por lo que esta festividad se tomó como un tiempo de descanso y se centraba en la fertilidad, la familia, los amigos y la comida.

Durante el Yule se solían hacer sacrificios de animales para las comidas comunitarias, recuerdos a los desaparecidos y fiestas y juegos. Tenían una serie de rituales, tal como la navidad cristiana, de los cuales pocos se siguen recreando. El Yule Log, por ejemplo, es la tradición de encender un leño que debía arder toda la noche. Se dice que con esto se espantan los malos espíritus y las cenizas se esparcían por los campos para que se hicieran fértiles y dieran buenas cosechas.

Yule Goat, o la cabra de Yule, es uno de los símbolos escandinavos que perduran hoy en día en las celebraciones de la navidad en los países del norte de Europa. Consiste en decorar las casas con muñecos de cabras hechas con paja. Probablemente, esta tradición se remonte al dios Thor que, aparte de ser el dios de las guerras, era el protector de los hombres y se le relacionaba con las cosechas, el clima y la justicia. Además, Thor viajaba en un carro tirado por dos machos cabríos, figura que con el tiempo evolucionó a Papá Noel, San Nicolás o Jultomten.

El árbol de Yule es otra de las tradiciones que se dice ha influenciado la noción cristiana que tenemos de estas celebraciones. En estas fechas, tras el inicio del invierno, se solía colocar un árbol perenne (un abeto) dentro de las casas como representación del Yggdrasil, el árbol de la vida en la mitología nórdica. A este árbol solían adornarlo y decorarlo.

Dependiendo del país (Dinamarca, Suecia, Noruega, Islandia, Finlandia, Estonia y Escocia) estas festividades van desde el 20 o 22 de diciembre hasta Año Nuevo o Reyes.

NAVIDAD

Esta es una de las festividades más importantes del cristianismo. Se celebra el 25 de diciembre en la mayoría de iglesias, como la católica, la anglicana y la mayoría de las iglesias ortodoxas. Las demás iglesias, como la ortodoxa rusa, lo festejan el 7 de enero.

Casi que cada país a adaptado e incorporado celebraciones o rituales propios a esta celebración que no se limitan solo al 25 de diciembre.

En Alemania encontramos una figura muy diferente a Papá Noel, el demonio Krampues, cuya misión es asustar a los niños y castigando a aquellos que se han portado mal llevándoselos en su saco. Aquí mismo podemos encontrar otra figura representativa de la navidad: San Nicolas. Este hombre viaja en burro la noche del 6 de diciembre (día de San Nicolás) dejando pequeños regalos en los zapatos de los niños animales que se han portado bien. Pero este no va solo, lo acompaña Knecht Ruprecht (el agricultor Ruprecht), un demonio vestido de negro y cubierto de campanas que castiga a los niños que se han portado mal con una vara.

En Colombia, en cambio, no hay demonios que vayan castigando a los que se han portado mal, pero tampoco es Papá Noel quien reparte los regalos. No. En este país el encargado de esta tarea es el Niño Dios o el Niño Jesús. Es a este bebé a quien se le escriben las cartas. Puede que sea su cumpleaños, pero es él quien se encarga de repartir los regalos en la noche del 24 de diciembre. También celebran todos los 7 de diciembre, el día de las velitas, noche en la que, reunidos en familia, salen a la calle o a las puertas de las casas a encender velas o faroles, celebrando la anunciación de la santísima virgen: cuando el arcángel san Gabriel viene y le dice a María que está embarazada.
En este país, y también en Ecuador y Venezuela, tienen una peculiar tradición: la novena de aguinaldos. Este es un ritual que se empieza todos los 16 de diciembre y termina el 24 de este mes, en la noche de navidad. Este es un libro que contiene cuatro oraciones (oración para todos los días, al niño Jesús, a la Virgen María y a San José), además de tener un relato por cada uno de los nueve días de viaje que María y José tuvieron que hacer a Belén para recibir a Jesús. Es una celebración que se suele hacer en la noche con familia o amigos, donde no solo se reza sino también se celebra y se come.

Por supuesto, no pueden faltar esos pequeños rituales que cada cultura ha traído a estas festividades, como en Noruega, en donde la gente, desde hace siglos, esconde las escobas de la casa en el lugar más seguro que puedan encontrar para que las brujas y los malos espíritus no encontraran ninguna escoba con la que volar.

En Ucrania tienen la tradición de decorar el árbol de navidad con telarañas. Dice la leyenda, que hace muchos años una familia muy pobre tuvo que decorar su árbol de navidad con telarañas porque no tenían dinero para comprar decoración. En la noche, un grupo de arañas vieron el árbol y decidieron decorarlo con cintas plateadas y doradas. Desde ese entonces, esa familia prosperó y no volvió a pasar una sola penuria.

En Venezuela, nos cuenta nuestra profe Amine, se suelen hacer patinatas. En donde algunas calles de las ciudades se cierran para convertirse en calles peatonales, donde se coloca música, los niños andan con sus patines, se ponen villancicos y gaitas (género de música venezolana que se escucha especialmente para la época de navidad), se decoran las calles con luces y hasta se comparte comida. Es como una fiesta pública, pero navideña que se lleva haciendo desde los años.

También, la Profe Amine nos cuenta, que en Palestina hay una población en su mayoría musulmana y en su minoría palestina. Cabe resaltar que no todas las ciudades del país son cristianas, pero una de las ciudades más cristianas es Belén. Aquí, el primer sábado de cada diciembre se hace el tradicional incendio de la iluminación de un árbol muy grande, que se adorna con luces, bolas y guirnaldas de colores. Este árbol se suele colocar muy cerca de la Basílica de la Natividad, donde se concrega mucha gente para ver y celebrar.
Ese día marca el inicio de las festividades en Belén. El 25 de diciembre también se realiza una misa y acuden cerca de diez mil personas. El 24, cerca de la Basílica, en la Plaza del Pesebre, la gente se reúne y se viste con sus mejores ropas y van bandas y coros a cantar allí.

No cabe duda de que las festividades de diciembre son muchas y muy variadas, como cada cultura, religión y país. En Abrazo Cultural les deseamos unas muy felices fiestas y esperamos que sea un próspero 2021 para todos.

¡SIGAMOS ABRAZANDO CULTURAS EN 2021!

 

¿Qué es una remesa?

Las remesas son ganancias que los emigrantes envían a su país de origen, normalmente a sus familiares, con el propósito de solventar sus gastos básicos. Normalmente es una transferencia de dinero realizada a través de una entidad bancaria o una compañía de servicios financieros. No solo el dinero es considerado como remesa, sino también lo son los alimentos o los medicamentes, especialmente en países donde estas cosas son escasas.[1]

El gran problema de enfocarse en los aspectos negativos de la migración es que, no solo se invisibiliza el aporte de los migrantes, que no solo se queda en lo económico, sino que también involucra la demografía, la sociedad y la cultura; se pueden generar concepciones infundadas acerca del impacto de los migrantes y de las remesas, por ejemplo; y también perdemos de vista el origen de la situación, las causas de la migración en primer lugar.

Además, se pueden generar situaciones en las que se vulneren los Derechos Humanos en las campañas de prevención de la migración que algunos países manejan en sus agendas políticas.

Pero en esencia, ¿qué es lo que los migrantes aportan a las sociedades de destino?

Bueno, como primer aporte tenemos que ayudan a retardar el envejecimiento de la población. Me explico, en los principales países de destino de la migración internacional (Europa y Estados Unidos, principalmente) encontramos que tienen una gran cantidad de población de más de 65 años, que supera a la población activa/trabajadora que se calcula desde los 15 hasta los 64 años. Estos países poseen una dinámica de transición demográfica en donde hay una baja natalidad y fecundidad, y una longeva esperanza de vida.

Esto genera una brecha demográfica la cual la población nativa no puede solventar. La migración internacional contribuye a llenar ese vacío de población de edades activas/trabajadoras generando un des aceleramiento en el ritmo de envejecimiento de la población y del proceso demográfico.

El problema que el envejecimiento demográfico acarrea repercute de forma directa a los empleos y la fuerza de trabajo: mientras más personas envejecen, menos población activa hay en el país. La migración de población activa de países tercermundistas, por ejemplo, contribuye a retardar el envejecimiento demográfico de un país, o a hacerlo menos pronunciado.

Una de las grandes preocupaciones es que esta población activa suplante o destituya a la población activa nativa de ese país destino. El problema base de esta situación es precisamente la brecha demográfica que se acentúa entre las poblaciones, que termina siendo llenado por población activa migrante. No es un proceso de desplazamiento de mano de obra, sino es un reemplazo demográfico de un grupo étnico que se produce por la insuficiencia de crecimiento poblacional de esa población nativa. Si hay una gran población envejecida no hay una gran cantidad de población activa (no solo cuanto a mano de obra se refiero, sino también en cuanto a fertilidad) y no hay manera de llenar esa brecha por sus “mismos medios”.

Ahora, si entra al país una cantidad de población activa, esto también genera un incremento en la economía que repercute fuertemente en el producto interno bruto (PIB) del país. Estos datos resultan elocuentes, e ilustran, por ejemplo, el significativo papel que tiene actualmente la inmigración latinoamericana en la dinámica económica de los Estados Unidos. Si hasta antes de la crisis económica, ya se vislumbraba un creciente aporte de los inmigrantes al crecimiento económico, ello ha quedado de manifiesto en estos años de crisis económica, en donde la contribución de los inmigrantes al PIB y a la fuerza de trabajo, ha sido fundamental para mantener un mínimo ritmo de crecimiento económico, y de ese modo, suplir las falencias que al respecto muestra la población activa nativa.

Para los países de origen, la emigración genera una transferencia de uno de los más preciados recursos de cada país: la gente. Esto en función de la creación de lazos culturales, sociales y políticos. Por supuesto, aquí el componente demográfico también se ve afectado. A pesar de la alta cantidad de población activa que los países de Latino América, por ejemplo, puedan tener, la emigración significa también una perdida demográfica de población activa. Aquí también entra en discusión la pérdida de recursos que se deriva de los costos en educación, salud, vivienda, seguridad pública, entre otros, que fueron brindados por el Estado para la formación, subsistencia y reproducción de esa población emigrante.

La migración es un tema político, económico, social y cultural que sigue abierto y lo seguirá estando por bastante tiempo. En Abrazo Cultural hemos trabajado por mostrar los beneficios que los migrantes traen consigo además de, por supuesto, su aporte a la mano de obra y la economía del país.

También traen consigo conocimientos, tradiciones y diferencias culturales de las cuales no solo podríamos aprender sino también conocer. En un mundo tan globalizado como en el que vivimos es importante respetar y conocer las diferentes culturas con las que convivimos en el planeta, aún con mayor entusiasmo si son culturas con las que interactuamos a diario.

Es por eso por lo que la interculturalidad es algo tan importante en el siglo XXI, tanto para los estudiantes, como los empleados como cualquier persona del planeta. No se trata solo de tolerar las culturas sino de generar un espacio donde se respeten sus orígenes y tradiciones, y donde, además, se pueda generar un diálogo y un aprendizaje mutuo en busca del progreso y de la construcción de una sociedad funcional y orgánica para todos sus habitantes.

¡ABRAZA DIFERENTES CULTURAS!

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